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Red Internacional

Luego de más de 15 horas de paro en las refinerías, la conducción del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Avellaneda (SPYGPA) decidió la semana pasada levantar la medida de forma inconsulta y sin haber conseguido nada, extendiendo la bronca entre los trabajadores petroleros que quieren luchar por sus demandas.

Gustavo MichelOperador de Shell en Refinería de Dock Sud | Agrupación Naranja Petrolera | MAC | @Michel_gus

Domingo 6 de junio | 18:11

La historia se repite una y otra vez: la conducción del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Avellaneda (SPYGPA) decidió a espaldas de los trabajadores. Con motivo del reajuste salarial de la paritaria 2020 y luego de más de 15 horas de paro y bloqueo de portones el martes pasado en la refinería de Shell-Raízen de Dock Sud, nos enteramos de que se decidió levantar la medida sin haber tenido respuesta alguna de las patronales. La medida había tenido 100% de acatamiento entre los trabajadores, que le pusimos el cuerpo y la bancamos.

Se pasó a un cuarto intermedio de 72 horas que ya se extendió, garantizando la paz social (para las petroleras). Esto, supuestamente, es para seguir negociando sin la presión de una medida de fuerza; pero lo que se logra es seguir dándole aire a las grandes petroleras para que nos sigan usando a los trabajadores como factor de ajuste. Nosotros sí tenemos la presión de que nuestro sueldo cada vez alcanza para menos. Cabe resaltar que estas petroleras, a pesar de la pandemia, se llenaron los bolsillos con la producción a todo vapor y aumentando los precios de sus combustibles casi mensualmente, generando presión inflacionaria ya que ese aumento se traslada directamente a los todos precios, y por eso termina golpeando duramente el bolsillo de todos los sectores obreros y populares.

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Mientras tanto, diputados y senadores estarían por aumentar su dieta en un 40%, una burla para pueblo trabajador. El Gobierno nacional sigue priorizando las ganancias de los empresarios, el pago a los usureros del FMI y profundizando el ajuste, mientras la pobreza y la desocupación siguen aumentando. Somos los trabajadores los que podemos demostrar que otro rumbo es posible: con la lucha se puede torcer el brazo a estos planes de las patronales y sus representantes políticos. Esto quedó demostrado con los trabajadores de la salud de Neuquén, que organizados de forma democrática, coordinando con otros sectores y llevando las medidas de lucha hasta el final, lograron torcer el ajuste y conseguir un 52% de aumento, cuando supuestamente no había plata.

Otro ejemplo es el de los choferes de la UTA, también trabajadores esenciales, que a pesar de que la conducción de su gremio no se puso al frente, salieron a luchar no solo por salario si no por un plan de vacunación que les permita disminuir el riesgo de contagio. Además los trabajadores tercerizados ferroviarios de MCM y de la energía, como EMA o Argencobra que salen a pelear contra la precarización laboral que reduce los “costos” de mano de obra beneficiando solo a las empresas. Como quedó demostrado en Neuquén, si unimos nuestras fuerzas y golpeamos con un solo puño, tenemos más chances de vencer.

La fuerza y la voluntad de los trabajadores petroleros de pelear por nuestras demandas quedó ratificada una vez más en este paro, que se levantó de forma vergonzosa. La medida se quería mantener hasta conseguir la recomposición salarial del 2020 e incluso mostrar esa fuerza para pelear por la del 2021. Evidentemente la falta de asambleas para votar y decidir es el principal obstáculo para poder pensar en un triunfo.

Imaginemos si hubiese habido una asamblea de todos los turnos, donde se hubiera votado qué hacer con la medida, ante la negativa de las patronales de dar una respuesta: sin duda se hubiera mantenido y con la presión del bloqueo no les hubiese quedado otra que otorgar el aumento, ya que ningún problema económico les impide otorgarlo. Ante semejante ninguneo y ataque a nuestras condiciones de vida, donde ya nos robaron más de 1 año de salario, debemos pensar cómo imponer nuestra voluntad, ya que somos nosotros los que ponemos el cuerpo todos los días en el trabajo.

La fuerza está, solo debemos pensar cómo organizarnos: con asambleas de base, votando delegados por turno y por sector, exigiéndole a la conducción del sindicato un plan de lucha para que no seamos nuevamente los perdedores de esta historia. Ya mucho resignamos, y es hora de que mostremos que vamos a ganar. Si este lunes no vemos una respuesta a nuestros reclamos, debemos exigir una asamblea general de todos los turnos, con distancia y protocolos, en donde se discuta un plan de lucha serio para conseguir nuestras demandas.

Por eso no solo es clave que nos organicemos de forma democrática, si no también que nos planteemos la coordinación con otros sectores, porque el plan de ajuste no es solo en la rama petrolera, sino sobre todos los trabajadores. En este sentido vemos como un avance la reunión virtual realizada el sábado 5, donde se juntaron a debatir cientos de trabajadores y trabajadoras de distintos sectores del AMBA, ocupados y desocupados, y se resolvió como medida inmediata realizar un corte en el Puente Pueyrredón el viernes 11 para visibilizar todas nuestras demandas.

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