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Red Internacional

Editorial. El régimen policíaco de Morales y su operación Malvinas

Esta editorial está dedicada a explicar por qué funcionarios del partido de gobierno en Jujuy lanzaron una campaña difamatoria contra la izquierda, la cual consiste en editar videos y cambiar el sentido de mis palabras emitidas durante la sesión especial del Concejo Deliberante capitalino ante los 40 años de la guerra de Malvinas.

Miércoles 6 de abril | 21:20

En la sesión especial por los 40 años de la guerra de Malvinas plantee la verdad histórica sobre una guerra justa porque se trató de recuperar una porción del territorio nacional arrebatada por el Imperio Británico desde 1833; porque aún luego de la derrota, sigue siendo necesaria la reflexión sobre la importancia de continuar la pelea por Malvinas como parte de una pelea antiimperialista integral, que obviamente, incluye el rechazo al acuerdo firmado por el gobierno nacional con el apoyo de los gobernadores y de la oposición de Juntxs con el imperialista Fondo Monetario Internacional.

También planteamos parte de la verdad histórica sobre la conducción militar del ejército que fue a combatir a Malvinas, siendo esa conducción la que al interior del país venía ejecutando desde el golpe de Estado de 1976 un genocidio que se cobró la vida de 30.000 compañeros y compañeras detenidas y desaparecidas. Mientras los soldados peleaban heroicamente, en condiciones terribles, muchos de ellos dejando su vida, por el contrario, los jefes militares cobardes como Alfredo Astíz se rendían sin presentar batalla. Y que tal como consta en el informe militar sobre la guerra (Informe Rattenbach) los jefes militares perpetuaron torturas, vejaciones y todo tipo de humillaciones sobre los soldados argentinos en el campo de batalla.

Pero si esto es parte de los hechos históricos, ¿por qué le molestó tanto a los funcionarios del gobierno provincial y municipal? Sabemos que hay incluso jefes militares que reivindican la dictadura o que niegan el número de los detenidos-desaparecidos como nos lo hicieron saber durante la misma sesión. Pero insistimos, ¿por qué les molestó la verdad?

Haciendo un recorrido por el conjunto de actividades oficiales por toda la provincia el pasado 2 de abril se encuentra la respuesta a esta interrogante. En todas estas actividades se revitalizó un relato donde bajo el calificativo de fueron todos héroes en una causa popular se intenta desligar la guerra de la dictadura genocida que gobernaba el país.

Esto no es nuevo, lo explica por ejemplo, la historiadora Andrea B. Rodríguez, quien sostiene que hay distintas narrativas sobre la guerra y sobre la de este tipo que mencionamos dice, “En esta lectura, la coyuntura inmediata –la dictadura militar- no tenía nada para aportar en la comprensión del conflicto, ya que este era incorporado a la línea de luchas patrióticas fundantes de la Nación y, por ende, contextualizado sólo en el largo plazo desde la toma británica de las islas en 1833. Se trataba de una narrativa que buscaba legitimar a las Fuerzas Armadas, ya que percibía a la guerra como un triunfo moral, por haberse atrevido a luchar contra una potencia imperialista, más allá de la formación y de la más elemental evaluación de los recursos disponibles para ello.”

Justamente nuestro aporte a recordar la verdad histórica puso el dedo en la llaga de un fuerte operativo desde el Estado por revitalizar el relato que viene siendo utilizado para legitimizar a las Fuerzas Armadas. Y todo esto en una provincia donde Morales con la ayuda del PJ han instrumentado un régimen policíaco de persecución, represión y proscripción sobre todo aquel que lo cuestione en las calles. Un régimen que pone en duda los sitios de la memoria como denuncian los organismos de DDHH. Una política está confeccionada a la medida de los dueños de la provincia como Blaquier del grupo Ledesma que pueden sentirse cubiertos (en su caso logrando apoyo oficial para frenar el juicio de lesa humanidad) o con más espaldas ante el conflicto social que puede desatar el pueblo trabajador considerando las duras condiciones de vida que contrastan con los privilegios de funcionarios y las fortunas que amasan los grandes empresarios a costa de la clase trabajadora.

Lo que vivimos durante los actos oficiales por el aniversario del inicio de la guerra es parte de la construcción histórica de los sentidos comunes que se instalan desde el Estado para favorecer la impunidad de los poderosos, civiles, militares y eclesiásticos. Y en el caso del poder económico, es quien hoy junto a los gobiernos celebra el acuerdo con el FMI, el cual implica un avance sobre la soberanía nacional. Y entonces, qué mejor que utilizar la causa Malvinas para darse un baño de patriotismo ante tanta entrega.

En memoria de los soldados caídos y los combatientes, por el reconocimiento pleno de sus reivindicaciones, y por la recuperación misma de las Malvinas, hay una batalla diaria que consiste en combatir estos sentidos comunes porque se trata de recrear una alianza social de la clase trabajadora, la juventud, la intelectualidad capaz de desarrollar estas peleas, y para eso, hay que lograr dejar en claro que no puede haber reconciliación con nuestros enemigos de ayer y de hoy. Una batalla que se libra tanto en las ideas como en las calles, por que como decía Rodolfo Walsh, la verdad no solo se cuenta, sino que también se milita.




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