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Red Internacional

Alberto Fernández y Sergio Massa festejaron en la planta de Ford nuevas rebajas impositivas a las grandes empresas. Con los beneficios que viene otorgando, el Estado ya había dejado de recaudar 460 mil millones de pesos. Ahora se suma el "dólar soja". Los recortes solo para los de abajo.

Viernes 16 de septiembre | 15:17
Foto: Federico Imas

Sergio Massa se sentía en su segundo hogar. Una isla norteamericana en el partido de Tigre que supo gobernar. ¿Qué más se puede pedir?

Por eso este viernes fue uno de los principales protagonistas de los festejos, en la planta de Ford Motors, por la promulgación de la ley de impulso a la industria automotriz.

Massa resumió el motivo del evento. “La ley premia con incentivos fiscales y disminución de impuestos a todo el sector automotriz y autopartista en la medida que genere empleo. El crecimiento fue acompañado con el Estado, con el régimen fiscal de tasa promovida para las inversiones de bienes de capital, el régimen de devolución de impuestos en inversión en bienes de capital y de eximiciones de todo lo que son impuestos nacionales. Previsibilidad y largo plazo es lo que necesitamos para las cadenas de valor”.

En concreto, las multinacionales automotrices serán beneficiadas con la amortización acelerada del Impuesto a las Ganancias, la recuperación del IVA y la eliminación de retenciones: 0% de derechos de exportación.

Más allá del protagonismo del superministro, hay que reconocer que se trató de una política del tridente del Frente de Todos. Fue Cristina Kirchner la que convocó una sesión especial para aprobar rápidamente el proyecto y fue Alberto Fernández quien encabezó el acto de hoy. El peronismo fordista somos todos.

La ley se había negociado en una serie de reuniones con los CEO de Toyota, Ford, General Motors, Mercedes Benz, Nissan, Renault, Volkswagen y Fiat. Gente que, como usted imagina, pasa momentos difíciles y necesita una ayuda estatal. Si utilizaran el mismo desprecio que tienen sobre las familias desocupadas, los grandes medios podrían llamarlas las “Autoplaneras”. Ah pero la pauta…

Foto: Télam
Foto: Télam

Nave insignia

El presidente Alberto Fernández destacó el "consenso" entre sectores políticos, gremiales y empresarios. Es que además de funcionarios y gerentes, estaba allí la plana mayor del SMATA. Ricardo Pignanelli insistía en el rol que había jugado el gremio en lograr ese “consenso” para beneficiar a las empresas más poderosas del mundo.

Es que el capo del sindicato mecánico también estaba en su segundo hogar. Los gerentes de Ford y la Embajada de EEUU siempre le gratificaron su rol contra la lucha de los obreros combativos de Lear. ¿Habrá sido Pignanelli el que hizo el contacto a Yasky y Moyano para sus recientes visitas a la embajada?

Ante ese público, Fernández dijo que eran "una nave insignia de la Argentina". “El sector automotriz, con su proyección internacional le ha permitido al país ganar mercados, con dólares que ingresan y ayudan a fortalecer nuestras reservas y nuestra moneda".

Es que las exportaciones del sector alcanzaron 7.100 millones de dólares en el 2021 y aumentaron 64,8 % de manera interanual, según el Ministerio de Economía. La necesidad de las multinacionales de aumentar sus ganancias y del Gobierno de ingresar dólares, fundaron el “consenso fordista”.

El "consenso fordista” le da con una mano a las automotrices y con la otra le quita a educación, salud, vivienda, discapacidad, como vimos en estos días. En términos mecánicos, ajustan una tuerca por acá y aflojan otra por allá. Lástima que siempre para el mismo lado.

El “consenso fordista” también se dio en el Congreso. Solo en Frente de Izquierda se opuso a esta serie de beneficios. Como señaló Myriam Bregman el 5 de julio en el recinto: “¿A ustedes les parece que con los datos que acabamos de dar en la Argentina hay mucha presión fiscal? Las empresas viven rapiñando y en cada crisis aprovechan para llevarse una tajada más”. Nicolás del Caño también marcó ese contraste: “"hoy están hablando de previsibilidad no pero ¿a quién le dan previsibilidad? A estas patronales para que paguen 0% por derechos de exportación hasta el 2031. Fíjense los trabajadores informales que están yendo a los supermercados donde le aumentan los precios, los jubilados que cobran un haber de indigencia. ¿Qué previsibilidad se le da a las grandes mayorías populares de este país? Ninguna, lo único que saben es que el ajuste siempre va a ser contra ellos".

Este viernes Massa volvió a hablar de previsibilidad.

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Menos impuestos y más explotación

Hay un punto del que nadie habló pero vale detenerse. Pignanelli se vanagloria de que los trabajadores automotrices “están muy bien”. Sin embargo en los últimos años la recuperación de la producción fue con menos trabajadores. E incluso con reformas laborales por fábrica como la de Toyota o Volkswagen, aunque en esta última tuvo que retroceder.

Pero los mecánicos son parte de esa clase trabajadora que gana un poco mejor pero cada vez es más explotada. Fabrican una camioneta que cuesta 6 millones cada 90 segundos pero muchos no llegan a cubrir la canasta familiar calculada por los empleados del INDEC. Hay un dato contundente: hace poco el instituto CIFRA mostró que los obreros industriales son quienes más perdieron en el reparto de la riqueza generada en su sector. Casi el 20% entre 2017 y 2021, o sea con Macri y con Alberto-Cristina-Massa. Las grandes industrias se quedan con el 70% del “valor agregado” del que habla el superministro, sus trabajadores solo el 30%. Ni el “fifty-fifty” que reivindicaba el peronismo.

Es lo mismo que vemos en una de las grandes patas (o ruedas) del complejo automotriz: la industria del neumático. El sindicato demostró que el costo de mano de obra por cubierta es de solo 1.000 pesos, lo que representa menos del 2 % del precio de venta. Con esa bronca y las ganas de recuperar derechos arrancados por los convenios noventistas (los mismos que tiene el SMATA), iniciaron una lucha que lleva 140 días.

Hay que tomar ese ejemplo y denunciar el “consenso fordista” contra la clase trabajadora.


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