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Red Internacional

Ocupan el 70 % de la Tierra, son la mayor fuente de proteínas del mundo y cumplen un rol vital en la amortiguación de los impactos del calentamiento global.

Martes 8 de junio | 11:50
Foto: Télam

Como cada 8 de junio, este martes se celebra el Día Mundial del Océano. El objetivo de la efeméride es recordar a la sociedad el rol que juega este enorme ecosistema en nuestra vida cotidiana.

De acuerdo con las Naciones Unidas, la humanidad cuenta solamente con una década para salvar el océano y sus especies.

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“Fue en los años 60 cuando se iniciaron acciones concretas referidas a evaluar y poner de relevancia algunos impactos de las actividades humanas sobre el ambiente marino, pero no fue hasta la celebración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano realizada en Estocolmo en junio de 1972 donde 113 naciones establecieron una serie de 26 principios y un Plan de Acción que sentaron bases para avanzar en una regulación de las actividades en el mar, desde la caza de ballenas hasta la prevención de las descargas de hidrocarburos, entre otros aspectos relevantes. Considera también la "utilización de la ciencia y la tecnología para descubrir, evitar y combatir los riesgos que amenazan al medio, para solucionar los problemas ambientales y para el bien común de la humanidad", informó el licenciado en Zoología Oscar Horacio Padín, director del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero para Télam.

“Estas iniciativas fueron reafirmadas y fortalecidas a través de documentos como el ‘Informe Brundtland’, titulado ‘Nuestro Futuro Común’ y en sucesivas reuniones como la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo conocida como ’Cumbre de Río’, realizada en Río de Janeiro en junio de 1992, donde representantes de 179 gobiernos acordaron adoptar el ‘Programa 21’, posteriormente ratificado en ‘Río+5’ (1997) y en la  ‘Cumbre de la Tierra de Johannesburgo’ en septiembre de 2002.

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Precisamente es en la ‘Cumbre de Río’ cuando se propone por primera vez la idea de un Día Mundial de los Océanos, como recordatorio sobre el papel crucial que el océano desempeña en nuestras vidas. En esta línea, la Asamblea General de las Naciones Unidas dispuso que, a partir del 2009, cada 8 de junio se celebre el ’Día Mundial de los Océanos’ con el objetivo de destacar su importancia. Las razones se fundamentan en que los océanos producen al menos el 50 % del oxígeno del planeta, albergan la mayor parte de la biodiversidad y son fuente de proteínas para más de mil millones de personas y un factor clave de la economía mundial, cuya proyección hacia el año 2030 incluirá a más de 40 millones de trabajadores” continuó el especialista.

En 2020 el cineasta británico Ali Tabrizi rodó “Seaspiracy, la pesca insostenible”. Con producción de Kip Andersen (Cowspiracy) y guión del propio Tabrizi, la película de ochenta y nueve minutos se estrenó en Netflix el 24 de marzo de 2021. Junto a testimonios de especialistas como la bióloga marina Sylvia Earle y el fundador de Greenpeace Paul Watson (desde 1977 en Sea Shepherd), entre otros, su director, un apasionado del océano desde pequeño, emprende un viaje que lo lleva junto a su compañera Lucy desde Escocia a Liberia, pasando por China y Japón, para desentrañar el impacto de actividades humanas en la vida marina y trazar un diagnóstico letal sobre sus causas, con denuncias a organizaciones, Gobiernos y al negocio de la pesca comercial, fuertemente subsidiada y casi sin control.

Si muere el océano, nosotros también. Esa es la tesis fundamental de Seaspiracy. Para sostener ecosistemas marinos sanos, que albergan el 80 % de la vida en el planeta, son el principal reservorio de dióxido de carbono y producen cerca del 85 % del oxígeno que respiramos, hay que proteger a los animales que los habitan. Aunque sin dudas tiene más prensa, la contaminación por hisopos y sorbetes de plástico no es la principal responsable. Hay una amenaza aún mayor: la pesca comercial -y su consecuencia, la “pesca accesoria”-, cuya permanencia es insostenible.

En marzo, un informe de Greenpeace reveló que flotas extranjeras asedian el mar argentino con la sobrepesca y ponen en peligro una región única en biodiversidad. No es el único ataque a la plataforma marina.

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Luisina Vueso de Greenpeace habla de “descontrol pesquero”. Hay más embarcaciones de la flota extranjera bordeando el mar argentino que las permitidas dentro de la zona económica exclusiva, el área a unas doscientas millas del mar territorial donde el país tiene jurisdicción. Se detectaron al menos cuatro buques tanques (del tamaño de estaciones de servicio gigantes) y ocho buques frigoríficos, cuya función es transportar las capturas de los pesqueros hacia el país de destino sin tener que pasar por controles.

Según el monitoreo satelital de la organización ambientalista, el escenario de tal asedio sobre el ecosistema marítimo nacional es una de las zonas más ricas en biodiversidad: el Agujero Azul, ubicado en la frontera de aguas internacionales y nacionales en el Atlántico Sur Occidental, donde habitan especies emblemáticas como la ballena franca azul y el elefante marino, ambas en gran medida amenazadas por la sobrepesca industrial de calamar y merluza negra, que a diferencia de otras regiones no tiene ninguna entidad que las agrupe y supervise.




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