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Debates en la izquierda sobre la propuesta de una Asamblea Constituyente

Matías Maiello

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Debates en la izquierda sobre la propuesta de una Asamblea Constituyente

Matías Maiello

Ideas de Izquierda
ideas de izquierda. Debates en la izquierda sobre la propuesta de una Asamblea Constituyente . ..PAUSA Por qué la izquierda debe proponer una Constituyente?. Para nuestra sorpresa, con el objetivo de señalar el carácter inoportuno de la propuesta de Constituyente, lxs compañerxs del Partido Obrero han argumentado a favor de la “institucionalidad” de la designación del “superministro”. Señalan que:..PAUSA Efectivamente el Frente de Todos es integralmente responsable –como lo era antes por cierto– pero la novedad es que hay una especie de golpe de mano palaciego con el objetivo de concentrar poder político para avanzar más rápidamente con el plan del FMI...PAUSA No es cuestión de leer La Izquierda Diario, sino a cualquiera de los muchos analistas que, en un sentido o en otro, tomaron nota de la novedad, desde van der Kooy que lo describe como “un casi primer ministro cuya suerte no depende del Congreso” hasta Mario Wainfeld quién titulaba “Primer ministro de facto, un diseño sin precedentes”. Es decir, asume el ejecutivo un personaje que en 2017 –antes de incorporarse al FdT– en su bastión de la Provincia de Buenos Aires sobrepasó la votación del Frente Izquierda por solo unas décimas, y lo hace para avanzar en medidas muy parecidas a las que defendió Juntos por el Cambio en las pasadas elecciones. A su favor, suma el apoyo de Cristina kirchner que pasó de la crítica a Guzmán al apoyo a Massa que viene a realizar un ajuste aún mayor...PAUSA Claro que si hay algo que caracteriza a la democracia capitalista son sus múltiples mecanismos para poner la mayor distancia posible entre la voluntad de las grandes mayorías y las decisiones estratégicas que hacen al destino del país. Empezando por el apotegma constitucional de que “el pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes”. Si alguna iniciativa que va contra intereses del capital es votada por la Cámara de diputados existe un Senado oligárquico para frenarla, de ser necesario un Presidente con poderes cuasi monárquicos para vetarla y, si todo esto falla una casta judicial vitalicia que puede dejar cualquier ley sin efecto por “inconstitucional”...PAUSA Pero el cambio de hecho de Fernández por Massa a la cabeza del ejecutivo va más allá incluso de estos mecanismos “normales” para burlar la voluntad popular. Una de las pocas prerrogativas políticas con las que cuentan las mayorías en los sistemas democrático-burgueses es el voto ciudadano cada 4 años. No porque con ello puedan decidir sobre el plan de gobierno –que como sabe cualquiera, usualmente es más o menos lo contrario de lo que se propuso en campaña– sino porque –al no existir la revocabilidad de mandatos– una de las pocas atribuciones del voto ciudadano consiste en sancionar o repudiar la política ya realizada. Lo nuevo en esta coyuntura es que ahora hasta esa atribución pasó abiertamente a ser patrimonio de las corporaciones patronales, la burocracia sindical, los gobernadores y la embajada norteamericana. Pasarlo por alto sería un error...PAUSA En el citado artículo del Partido Obrero también se señala que:..PAUSA Desde luego que la lucha por una Asamblea Constituyente verdaderamente libre y soberana solo puede ser impuesta con la más amplia movilización obrera y popular. De ella dependerá que la propuesta tenga un carácter más propagandístico o se plantee la posibilidad de imponerla efectivamente. Pero en el planteo del Partido Obrero la lucha de clases se identifica exclusivamente con la lucha económica y la lucha política solo con lo electoral, la lucha contra el ajuste aparece divorciada de la lucha contra un régimen que profundiza sus rasgos bonapartistas. Lo cierto es que ambas están unidas y hacen a una misma relación de fuerzas. Por eso lejos de contraponerse con el desarrollo de la lucha contra el ajuste, la propuesta de Constituyente tiene la capacidad de potenciarla. Trotsky daba cuenta de ello cuando señalaba que:..PAUSA Como contraejemplo, el artículo del PO plantea el caso de la constituyente chilena que se utilizó para desviar la enorme revuelta de 2019. Y efectivamente, como señalan nuestrxs compañerxs del Partido Revolucionario de Trabajadores (PTR) de Chile en su reciente declaración sobre el tema:..PAUSA Pero esto justamente lo que demuestra es que tampoco amplias movilizaciones garantizan que el planteo de Constituyente cumpla un papel progresivo en sí. Puede ser un paso adelante en el movimiento o transformarse en su contrario. Pero es el mismo problema por el cual la revuelta en sí misma es incapaz de conducir a un resultado revolucionario sin la intervención protagónica e independiente de la clase trabajadora. Por eso es que la consigna de una Asamblea Constituyente, surgida del propio movimiento para terminar con los “30 años” del régimen pospinochetista y cambiarlo todo, pudo ser reconducida a una Convención Constituyente ni libre ni soberana, totalmente amañada para proteger los intereses de la burguesía chilena frente a la irrupción de masas...PAUSA En síntesis, a la pregunta sobre si la izquierda debe proponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, nuestra respuesta es sí. No solo porque responde al agotamiento histórico de un régimen de sometimiento al gran capital y al imperialismo, sino también porque, en medio de la crisis, este ha dado un nuevo salto entronizando a Massa para redoblar el ajuste exigido por el FMI. Por otro lado, porque una consigna democrático radical como esta puede ser tomada por las masas –tanto entre la pequeño burguesía arruinada como entre la clase trabajadora– con la intención de oponer su voluntad a la del régimen, las patronales y el imperialismo. Esto fortalece la lucha contra el ajuste en curso al tiempo que puede contribuir a preparar políticamente las fuerzas de la clase trabajadora para evitar futuros desvíos como el que sucedió en Chile pos 2019...PAUSA

¿Por qué la izquierda debe proponer una Constituyente?

Para nuestra sorpresa, con el objetivo de señalar el carácter inoportuno de la propuesta de Constituyente, lxs compañerxs del Partido Obrero han argumentado a favor de la “institucionalidad” de la designación del “superministro”. Señalan que:

Massa es una pata de la coalición gobernante y fue impulsado por el conjunto de la misma como ministro de Economía. Sus credenciales ‘institucionales’ están fuera de discusión. La Cámara de Diputados inclusive avaló su reemplazo en el Congreso por una representante de su mismo espacio político. El Frente de Todos es integralmente responsable de las medidas que tome Massa.

Efectivamente el Frente de Todos es integralmente responsable –como lo era antes por cierto– pero la novedad es que hay una especie de golpe de mano palaciego con el objetivo de concentrar poder político para avanzar más rápidamente con el plan del FMI.

No es cuestión de leer La Izquierda Diario, sino a cualquiera de los muchos analistas que, en un sentido o en otro, tomaron nota de la novedad, desde van der Kooy que lo describe como “un casi primer ministro cuya suerte no depende del Congreso” hasta Mario Wainfeld quién titulaba “Primer ministro de facto, un diseño sin precedentes”. Es decir, asume el ejecutivo un personaje que en 2017 –antes de incorporarse al FdT– en su bastión de la Provincia de Buenos Aires sobrepasó la votación del Frente Izquierda por solo unas décimas, y lo hace para avanzar en medidas muy parecidas a las que defendió Juntos por el Cambio en las pasadas elecciones. A su favor, suma el apoyo de Cristina Kirchner que pasó de la crítica a Guzmán al apoyo a Massa que viene a realizar un ajuste aún mayor.

Claro que si hay algo que caracteriza a la democracia capitalista son sus múltiples mecanismos para poner la mayor distancia posible entre la voluntad de las grandes mayorías y las decisiones estratégicas que hacen al destino del país. Empezando por el apotegma constitucional de que “el pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes”. Si alguna iniciativa que va contra intereses del capital es votada por la Cámara de diputados existe un Senado oligárquico para frenarla, de ser necesario un Presidente con poderes cuasi monárquicos para vetarla y, si todo esto falla una casta judicial vitalicia que puede dejar cualquier ley sin efecto por “inconstitucional”.

Pero el cambio de hecho de Fernández por Massa a la cabeza del ejecutivo va más allá incluso de estos mecanismos “normales” para burlar la voluntad popular. Una de las pocas prerrogativas políticas con las que cuentan las mayorías en los sistemas democrático-burgueses es el voto ciudadano cada 4 años. No porque con ello puedan decidir sobre el plan de gobierno –que como sabe cualquiera, usualmente es más o menos lo contrario de lo que se propuso en campaña– sino porque –al no existir la revocabilidad de mandatos– una de las pocas atribuciones del voto ciudadano consiste en sancionar o repudiar la política ya realizada. Lo nuevo en esta coyuntura es que ahora hasta esa atribución pasó abiertamente a ser patrimonio de las corporaciones patronales, la burocracia sindical, los gobernadores y la embajada norteamericana. Pasarlo por alto sería un error.

En el citado artículo del Partido Obrero también se señala que:

El planteo no se corresponde al momento político. Porque para que una constituyente pueda tener un rol progresivo tiene que ir atada a una movilización popular que coloque en agenda el conjunto de los reclamos de la clase trabajadora y que se enfrente abiertamente al poder político. No es la situación actual. La tarea central de la etapa es, justamente, desarrollar y ampliar la lucha contra el ajuste.

Desde luego que la lucha por una Asamblea Constituyente verdaderamente libre y soberana solo puede ser impuesta con la más amplia movilización obrera y popular. De ella dependerá que la propuesta tenga un carácter más propagandístico o se plantee la posibilidad de imponerla efectivamente. Pero en el planteo del Partido Obrero la lucha de clases se identifica exclusivamente con la lucha económica y la lucha política solo con lo electoral, la lucha contra el ajuste aparece divorciada de la lucha contra un régimen que profundiza sus rasgos bonapartistas. Lo cierto es que ambas están unidas y hacen a una misma relación de fuerzas. Por eso lejos de contraponerse con el desarrollo de la lucha contra el ajuste, la propuesta de Constituyente tiene la capacidad de potenciarla. Trotsky daba cuenta de ello cuando señalaba que:

Las consignas de la democracia formal conquistan o son capaces de conquistar no solamente a las masas pequeñoburguesas, sino también a las grandes masas obreras, precisamente porque les ofrecen la posibilidad (al menos aparente) de oponer su voluntad a la de los generales, los terratenientes y los capitalistas. La vanguardia proletaria educa a las masas sirviéndose de esta experiencia y las lleva hacia adelante.

Como contraejemplo, el artículo del PO plantea el caso de la constituyente chilena que se utilizó para desviar la enorme revuelta de 2019. Y efectivamente, como señalan nuestrxs compañerxs del Partido Revolucionario de Trabajadores (PTR) de Chile en su reciente declaración sobre el tema:

No debemos olvidar que la Convención Constitucional nace del “Pacto por la Paz y la Nueva Constitución” firmado entre cuatro paredes y a espaldas del pueblo por los partidos tradicionales y el Frente Amplio, como vía para salvarle el pellejo a Piñera, desmovilizar la rebelión popular y vaciar las calles en noviembre del 2019. Se pactó un proceso constituyente, que no era una verdadera Asamblea Constituyente Libre y Soberana, para retomar la gobernabilidad que habían perdido producto de las movilizaciones populares.

Pero esto justamente lo que demuestra es que tampoco amplias movilizaciones garantizan que el planteo de Constituyente cumpla un papel progresivo en sí. Puede ser un paso adelante en el movimiento o transformarse en su contrario. Pero es el mismo problema por el cual la revuelta en sí misma es incapaz de conducir a un resultado revolucionario sin la intervención protagónica e independiente de la clase trabajadora. Por eso es que la consigna de una Asamblea Constituyente, surgida del propio movimiento para terminar con los “30 años” del régimen pospinochetista y cambiarlo todo, pudo ser reconducida a una Convención Constituyente ni libre ni soberana, totalmente amañada para proteger los intereses de la burguesía chilena frente a la irrupción de masas.

En síntesis, a la pregunta sobre si la izquierda debe proponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, nuestra respuesta es sí. No solo porque responde al agotamiento histórico de un régimen de sometimiento al gran capital y al imperialismo, sino también porque, en medio de la crisis, este ha dado un nuevo salto entronizando a Massa para redoblar el ajuste exigido por el FMI. Por otro lado, porque una consigna democrático radical como esta puede ser tomada por las masas –tanto entre la pequeño burguesía arruinada como entre la clase trabajadora– con la intención de oponer su voluntad a la del régimen, las patronales y el imperialismo. Esto fortalece la lucha contra el ajuste en curso al tiempo que puede contribuir a preparar políticamente las fuerzas de la clase trabajadora para evitar futuros desvíos como el que sucedió en Chile pos 2019.


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Matías Maiello

@MaielloMatias
Buenos Aires, 1979. Sociólogo y docente (UBA). Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Coautor con Emilio Albamonte del libro Estrategia Socialista y Arte Militar (2017).